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José Inés Hernández González, leyenda saltillense.

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La historia del futbol americano de Saltillo ha sido construida a partir de gente que ha tenido el arrojo, el talento y el dominio de la disciplina para hacer que el nombre de esta tierra al noreste de México sea reconocida por sus logros en los emparrillados.

De esa gente que podemos decir son pilares e iconos deportivos y universitarios muy pocos han tenido una gran tenacidad y voluntad como la que caracteriza a José Inés Hernández González. Héroe en su época de deportista universitario, primero con los Daneses del Ateneo Fuente y posteriormente como integrante de la selección universitaria que llevó el nombre de los Vaqueros de la UAC.

Se desempeñó como guardia ofensivo y junto a Juan Manuel Valdez “El cachetón” formaron una de las parejas en la línea ofensiva más letales para salir avante en la guerra de las trincheras, ahí donde se ganan los juegos o se domina al rival físicamente. De ese carácter se nutrió la carrera deportiva de Inés Hernández quien ganó todos los campeonatos habidos y por haber para la legión rojiblanca.

Su calidad de juego lo llevó a ser parte de la primera selección universitaria de futbol americano que se formó en la UAC y que fueron los entonces Vaqueros en 1976, mismos que se coronarían en apenas su primera aparición en los emparrillados en la liga intermedia de la AMFA.

Del barrio del topochico donde vivía era donde también el talento de sus jóvenes compañeros nutria al futbol americano estudiantil de la ciudad pues había Buitres, Daneses, Vaqueros y Burros Pardos y todos eran de lo mejor en el deporte de las tackleadas.

En 1978 al crearse la Onefa fue de los primeros jugadores de la UAC en jugar la llamada liga mayor B, aunque para el significa ya la hora del retiro después de casi 8 años de experiencia deportiva. Aun así fue de aquellos Vaqueros que hicieron vibrar el estadio olímpico de la ciudad deportiva cuando se metieron a disputar palmo a palmo el terreno a los Buitres de la Narro que en su mejor época nos regalaron excelentes  clásicos estudiantiles que aún se guardan en la memoria de los antiguos aficionados y deportistas.

Uno de sus coaches en la Universidad fue el siempre recordado Raymundo Labra quien lo invitó a ser parte del staff de los Castores de la Facultad de Ingeniería Civil; acudiendo Inés al llamado de su coach y para los guindioro de Campo Redondo esto significo unir a su destino a un ganador que los llevaría a ser no solo triunfadores, sino el mejor equipo de la década en los años 80 con hasta seis títulos universitarios de categoría intermedia dominando los espacios de novatos y regular. No había otro equipo como los Castores y un staff como el que dirigía ya José Inés Hernández González, el Coach Inés como se le mencionaba en el mundo del football.

Fue por varios años asistente de coach en la liga mayor apoyando a su otro entrenador de la juventud el Coach Jorge Castro y posteriormente por sus méritos y resultados fue head coach en una primera etapa de los Lobos de la Liga Mayor, de hecho fue el fundador de la escuadra auriazul en el lejano 1985.

Los avatares de la política universitaria produjeron muchísimos cambios en la dirección de la liga mayor y mientras los cambios se sucedían el coach Inés volvió a la liga intermedia y al ser integrado al equipo de los Pumas de Sistemas volvió a llevar al equipo felino a la cima, pues hay que recordar que esta escuadra ha contado con tres pilares universitarios: Manolo Espino, José Inés Hernández y Leonel Charvel que los han tenido siempre en el nivel de excelencia.

Al iniciar la primera década del siglo XXI fue el head coach de la jauría, los llevó a obtener el título nacional de la liga mayor en la conferencia del mismo nombre y asumiendo el reto de los grandes ascendió al equipo a la conferencia donde solo juegan los mejores de México, al máximo nivel estudiantil.

Hace pocos años el coach José Inés Hernández se jubiló como trabajador de la Universidad de Coahuila con sus 63 años de edad es un hombre maduro y las secuelas de los fragorosos combates defendiendo los colores universitarios ya hacen mella en las dolidas articulaciones de sus piernas.  Hoy lo vi, porque espera pronto ser operado. Pude darle un abrazo solidario porque independientemente de su trayectoria deportiva que es de lo mejor que ha tenido Saltillo, José Inés es un hombre bueno que nos formó a una gran cantidad de universitarios que en un momento dado requeríamos de gente dura, disciplinada y ejemplar que nos mostrara el camino correcto de la vida, que nuestras energías se dejan en el campo, en el estudio y en los lugares donde se crece como persona. Fue siempre un ídolo deportivo para quienes entrabamos a la juventud y admirábamos a los poderosos Vaqueros de la UAC.

Conozco muchos ingenieros, abogados, doctores tal como dice nuestra porra que son triunfadores porque José Inés les ayudó, de pronto un buen abrazo, un apoyo moral (que es el más difícil) no le viene mal ni al que lo recibe y les aseguro que ni al que lo da. Gracias a mi extraordinario coach por todas sus enseñanzas y estoy seguro que pronto se recuperara de sus dolencias como siempre ha salido adelante en el juego de la vida. ¡Animo mi coach!

 

 

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