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Búhos a 35 años de nuestra amistad

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Este sábado 6 de diciembre al llevarse a cabo el desayuno de los Búhos por siempre del IPN reunirá a exjugadores de football de diversas épocas y diferentes categorías.  Siempre la emoción y la expectativa es alta. Quien esto escribe solo una temporada jugué ahí, en la vocacional 6, pero los verdaderos amigos que se cuentan con una mano de ahí proceden y por eso me permito reseñar las sensaciones que volver a verlos me produce.

 

Surcábamos la carretera con la misma velocidad de nuestros años mozos en el emparrillado, pero esta vez con poco más de medio siglo de edad a cuestas y sintiendo el vértigo de quien parece que “vuela” rumbo a la herencia.  Por sobre la carretera 57 de esa manera nos desplazábamos el ingeniero Fernando González Zambrano y un servidor en su camioneta.

Y no podía ser menos la emoción, esa posibilidad de volver a reunirnos con nuestros compañeros de otra época: los Búhos de la Vocacional 6 del Instituto Politécnico Nacional en su desayuno anual produce sensaciones que parecen haber quedadas enterradas en el pasado pero que cada año desde hace cinco se han vuelto a renovar con la reunión de los compañeros guindiblancos.

Las horas de traslado también parecen irse como el agua pues no paramos de revivir aquellos momentos de 1979 en que la escuadra obispo, amarillo y blanco de la Voca 6 se coronó campeona del torneo juvenil que organizaba el IPN.  ¡qué recuerdos! Vinieron a nuestra mente aquel famoso “Huevas” hijo prodigo de la madre de todos los vicios: la pereza, pero con un carisma y sonrisa permanente que nunca ha desaparecido, apodo temporal pues hoy un doctorado sustenta al científico mexicano.

O qué decir del “cuatrero” uno de los mejores periodistas de este país en la persona de Eduardo Blancas, premio “Jacobo Zabludovski” hace apenas unos días. El ingeniero Javier Acevedo, funcionario de la CFE (de los buenos) Toño Moreno y su enorme presencia atlética que lo llevara a ser un seleccionado politécnico y nacional orgullo de la generación en cuestión.

El propio Fernando González que por exacto apodo le decían “El cejas” un safety que vivió las mieles de la gloria con campeonatos y el infierno de derrotas que hicieron historia por la cantidad de puntos recibidos y que aún con la reflexión filosófica del empresario que hoy es un triunfador dice: “Aprendí más de las derrotas que de los triunfos”.

1979, fue nuestro año. 35 años han pasado, treinta y cinco en el que los muchachos de entonces, esos que no rebasaban los 18 años han vivido historias de alegrías, de tristezas, de pérdidas, de triunfos profesionales de sortear los vendavales de la vida de la familia. Unos mejor, otros han caído, algunos han muerto, pero todos, sin excepción, pasarán lista de presentes en nuestros corazones porque todos fuimos un equipo y un equipo que conoció el infierno y la gloria deportiva.

Ese año hicimos una pretemporada en una liga externa al IPN y de 4 juegos perdimos 4, cualquiera hubiera optado por abandonar el barco. Nosotros no, y luego hicimos una temporada en la que una derrota solamente nos acompañó para que recordáramos que hay que ser humildes ante el triunfo. Por lo demás se llegó al campeonato con actuaciones que hoy permanecen en nuestras mentes: las escapadas de Acevedo, el mejor anotador del torneo; la velocidad de Juan Carlos Puente, las manos seguras del “Epazote” Ernesto, del “Polloléfnico” Enrique Cruz Lera u Oscar Montiel;  los bloqueos contundentes en la línea del “Doble pechuga” Juan Carlos Landa, el Jarocho, Agustín Rendón el “Bubu”, hasta las porras de un entonces niño que quería ser ala Fabián Bárbera años después un gran QB del IPN, su hermano Enrique, “El Siu”, La fortaleza física y de espíritu de Saúl Enciso (+) o de aquel jovencito delgadito todo ímpetu que también emprendió el vuelo inmortal “El Átomo”, o nuestro corredor de poder que se quedó en finalmente en las profundidades del océano un día de verano Riu. complementa el equipo en la escuadra celestial “el muñeco”.

En el perímetro defensivo además del “Cejas”, el “Cuatrero” y su hermano Enrique Blancas estaba también Austroberto Galindo Díaz Barriga para más señales “El Chemita”, hermano de nuestro famoso coach “El Chema de la Cuitláhuac”, así con sonsonete chilango. Y bueno el general de esta escuadra ni más ni menos que el coach Genaro Martínez.

En las alas defensivas un jugadorazo que hoy nos da muestras de su gran labor social Salvador Lares luchador contra enfermedades que no descansa un solo segundo, exactamente lo que hacía al ir a entrenar o jugar. Junto a él Jorge Tercero “El chino de la cabeza” había entonces que hacer tal distinción de la palabra “chino” pues teníamos en el equipo asimismo al “chino de los ojos”.

 

Plata, Villalpando, Islas, Rocha, Eduardo “Guard lombriz”, Mario Vidal, Jorge Colunga no sabemos si ellos también estarán pero fueron parte importante de nuestro equipo.

 

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