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EL ÚLTIMO PARTIDO libro de John Grisham (segunda parte)

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Eddie Rake el head coach de los Espartanos de Messina fue entrenador de esa escuela por 34 años en los que guió a sus equipos a más de 400 victorias y 13 campeonatos estatales, incluyendo una larga racha de casi 80 victorias consecutivas. Sin embargo y a pesar de ser el hombre más querido de un poblado que fue puesto en el mapa gracias a él y sus victoriosos equipos, los últimos 10 años no pudo dirigir al Spartan Team tras ser despedido debido a la muerte del joven Scotty Reardon de 15 años quien murió en sus brazos tras un golpe calor y de la cual fue responsable el head coach de Messina.

El libro que escribió John Grisham, sobre las historias que se fueron dando alrededor del equipo y su head coach son excepcionales.  Mal Brown el jefe de policía del pueblo cuenta a Nelly Crenshaw y Paul Curry como en la guerra de Vietnam era junto a un grupo de compañeros victima de un feroz ataque de asiáticos cuando los norteamericanos navegaban un pacifico río y el infierno surgió desde la ladera del río a través de granadas y metralletas, siendo él el único que sobrevivió al primer ataque y desesperadamente se sujetaba debajo de los pedazos de la barca sintiendo que zumbaban por todos lados las ráfagas mientras escuchaba como reían los vietnamitas ante la posibilidad de matar al único que quedaba de esa barcaza.

Según Brown, le parecía una eternidad, se sumergía y volvía tras largo rato a asirse y respirar rápidamente para volver a escuchar el plomo. Mal dijo que en medio del fragor no pensó, ni en su padre, ni en su madre, ni en Dios, solamente se imaginó a Rake gritándole al oído si no tenía el valor para salir de ahí, que tuviera el coraje y la casta para sobreponerse y que el solo hecho de pensar que le quedaría mal a Rake si fracasaba, lo mantuvo con vida hasta que apareció un helicóptero de la fuerza aérea estadounidense limpiando la zona y rescatando al único sobreviviente: Mal Brown.

El primer equipo de Messina que dirigió Rake fue el de 1958, una temporada antes habían tenido marca de 3-7, eran mediocres y desidiosos. Nadie quería hacerse cargo de los Espartanos. Rake lo hizo, y antes de la temporada llevó al equipo de 45 jugadores a un campamento del que solo regresaron 21.  Los que habían desertado volvieron anticipadamente contando historias terroríficas de preparación física al extremo. Los padres se preocuparon, pero los 21 Espartanos ganaron su primer encuentro ante un equipo que un año atrás los había humillado.  Al término de ese juego ante Fullton High, los jugadores tuvieron que quedarse en los vestidores, esperar a que todo el público saliera y los Espartanos regresaron al terreno de juego a entrenar pues la actuación no había convencido a Rake.  Ese año ganaron 8 juegos y perdieron 2.

Hay que imaginarse el césped y los campos de juego y práctica que mantenía Eddie Rake, inmaculado el del estadio. Nadie que no fuera un Spartan podía pisarlo. 2 campos más para que se entrenaran y ahí podrían estar también los de la liga infantil quienes podían llamarse Espartanos, pero solo hasta estar en el equipo grande usar el color verde.  Rake tenía una gran influencia en el pueblo y ayudaba a prosperar a sus jugadores. Era católico pero no dejaba de asistir los domingos a escuchar en el último asiento de la iglesia cristiana el sermón del pastor Collis Suggs quien a su vez había sido su primer capitán negro en el lejano 1970 cuando se inició la integración de negros y blancos en las escuelas y en el deporte.

O asistía de vez en vez a adquirir libros en la librería-café de lectura que puso su jugador Nat Sawyer, quien años después de jugar para los Espartanos tuvo que salir del clóset para no ocultar más su homosexualidad y a través de la librería se ganaba la vida.  Ante el posible rechazo de los pobladores, con la sola presencia y aceptación de Rake por la condición de su exjugador el pueblo aceptó a Sawyer.

Cuando Eddie Rake murió había previsto todo y dejó instrucciones precisas como que su cuerpo fuera cargado exclusivamente por sus coaches asistentes.  Que lo enterraran al lado del joven Scotty Reardon.  Que su hija leyera una carta de despedida y que tres personas hablaran sobre él en el homenaje que se le tributaría en el estadio que llevaba su nombre.

Todo se hizo como lo planeó, de hecho la carta que dejó iniciaba diciendo: “Aquí Rake, reportándose, estoy con Scotty…”  En su carta Rake se despide de todos pero ofrece solamente dos disculpas una para el joven Scotty de quien se declara responsable y arrepentido de haberle causado la muerte al llevarlo al extremo de un entrenamiento y a Nelly Creenshaw por haberle golpeado el rostro.  Afirma haber alcanzado el perdón de los padres de Scotty y que esperaba que Nelly lo perdonara.

Las personas que hicieron uso de la voz fue el reverendo Suggs quien habló de la gran tolerancia que tuvo Rake hacia la integración de blancos y negros, de la importancia de haber sido realmente duro pero justo con todos y cómo había influido en la vida de Messina gracias a ello. El Juez Mike Hilliard integrante del primer equipo que dirigió Rake habló sobre cómo desde su primer día cambió a los Espartanos y a Messina.  Y el tercero fue Nelly Crenshaw su mariscal de campo de aquel famoso campeonato de 1987.   (Fin de la segunda de tres entregas).

 

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