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EL ÚLTIMO PARTIDO libro de John Grisham

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“El último partido” es el título del libro que escribió en 2003 John Grisham, un autor básicamente de novelas de corte legal y cuyas obras han llegado a vender millones de copias en los Estados Unidos, muchos de sus libros se han convertido en bestsellers.  Sin embargo con “El último partido” se sale de su temática predilecta y aborda una historia muy peculiar de futbol americano ocurrida con el equipo los Spartans de Messina y los últimos días de vida de un agonizante coach Eddie Rake que provoca la llegada al pueblo de varias generaciones de exespartanos, sobre todo los de la generación de 1987, campeones estatales y cuya historia de campeonato siempre había sido un misterio el juego final en el que caían por 31-0 en medio tiempo y regresaron de los vestidores –sin coaches- para ganar el título a sangre y fuego 34-31.

Debo confesar que este libro lo adquirí el 8 de enero de 2005 a casi 11 meses del fallecimiento del coach Jorge Castro del Ateneo Fuente de Saltillo, y prácticamente “devoré” el libro; busqué y encontré semejanza en algunas cosas de Castro y del coach Eddie Rake.  Hoy a casi 8 años de haberlo obtenido comencé a releerlo con más calma y entonces observo entretejidas una serie de historias de los jugadores de Rake de diversas generaciones que sin duda son dignas de contarse y leerse.

Obviamente la que lleva el eje del libro de Grisham es la del QB de 1987 Nelly Crenshaw el chico All American que tras de ganar el campeonato obtuvo una beca para jugar en Texas A & M y cuyo camino al Heisman y a la NFL la truncó una tackleada que le rompió la pierna contra la Universidad de Miami, ello así como la incógnita del desencuentro con el viejo coach en los vestidores al medio tiempo del juego final tienen al lector desde principio a fin al borde del libro esperando escuchar la historia de lo que en ese vestidor sucedió.

Nelly Crenshaw quien jamás había regresado a Messina desde su graduación de Preparatoria 15 años atrás, ahora retornaba, con una pierna que ya no podía doblarse de manera natural, para acudir a los funerales del hombre al que más admiró y más odió, pues esos eran realmente los sentimientos que Rake dejaba en todo aquel con el que convivía.

Y aunque dos héroes no caben en un mismo pueblo, Nelly seguía teniendo cientos de fans que al verlo llegar al café se acercaban a saludarle, pedirle autógrafos o recordarle sus hazañas de adolescente. Cuando ya solo era un simple mortal más e incluso considerando si hubiera sido mejor no haber sido una figura deportiva a los 18 años con toda la inmadurez de la edad.

Nelly y sus compañeros de otros años se reúnen en los días previos a la muerte de Rake en las tribunas del estadio y ahí entre algunas cervezas y cigarrillos escucha las historias de quienes permanecieron en el pueblo, de otros que salieron igual que él y los rumores que al pueblo llegaban.  En el pequeño pueblo hasta Mal, el jefe de la policía, había sido Spartan.  Saludar a Nelly aunque no fuera de su generación y conocer la historia de lo que sucedió en los vestidores durante el juego por el título de 1987 hizo que el jefe Mal le hiciera un favor a Nelly: llevarlo a ver a Jesse, aquel gran atleta de Messina que ante la posibilidad de convertirse en liniero de la NFL echó su vida por la borda al dedicarse a las drogas.  Así que los llevaría tanto a Nelly como a Paul a visitar de manera especial a Jesse a la cárcel, si de ellos escuchaba la historia oculta al pueblo de Messina.

Sólo el hecho de saber que Eddie Rake había fallecido hizo que Paul y Nelly decidieran contarle a Mal lo que ahí pasó pues había un juramento de que nadie hablaría nada mientras Rake estuviera vivo, su muerte permitía “soltar” esa historia. Que, por otra parte, también significaba para la generación 87, soltarse del pasado y aligerar la vida.

En una mesa de restaurante de camino de carretera Mal se enteró de voz de Nelly, lo que sucedió ese día en el que todo Messina veía sorprendido cómo su gran equipo estaba siendo vapuleado por East Pike 31-0 al término de la primera mitad del juego.  Ya en los vestidores Eddie Rake se dirigió hecho una furia sobre Nelly, su Quarterback, y le dijo “¡Tú, miserable imitación de jugador de futbol!”, “Gracias coach” contestó Nelly.  Rake levantó la mano izquierda y le soltó un fuerte revés en la cara a su joven quarterback que le produjo inmediatamente la emanación de sangre.  Nelly supuso que vendría un segundo golpe y antes de que su coach volviera a asestarle otro; el quarterback Nelly Crenshaw le soltó un terrible gancho en pleno rostro que mandó de espaldas noqueado al coach Rake.

Los entrenadores asistentes acudieron a atender a Rake vociferando en contra de Nelly y fue el momento en que el liniero, el más agresivo del equipo, de nombre Silo tomó del cuello a uno de los entrenadores y les gritó que se fueran del vestidor. Los echó del lugar y tomó el liderazgo, cediéndole a Nelly la ofensiva y él la defensiva.  Se juraron salir todos a acabar con el rival.  La adrenalina estaba fluyendo a todo lo que daba en ese vestidor.  Salieron como auténticos espartanos y lo que se plasmó en el terreno de juego fue una hazaña sin duda regresando del mismo infierno para ganar 34-31 con una anotación final de Nelly corriendo pues no lanzó un solo pase en el segundo tiempo al tener rota su mano.

Los entrenadores, incluido Rake, vieron el juego desde la cabecera del estadio con los brazos cruzados en el pecho.  Los jugadores en cuanto terminó el partido nadie festejó, corrieron todos al vestidor y se encerraron.  Nadie salió a recoger el trofeo de campeones. Nadie dijo nada, ni jugadores ni entrenadores.

5 años después del incidente de Messina, cuando Nelly Crenshaw era el estrella de los Texan A & M y sufrió la lesión que lo alejó de su sueño… ser el Heisman y el primer Espartano en la NFL en su cama de hospital recibió la visita del viejo Rake con su gorra en mano y diciéndole “hijo” tratando de consolarlo y le ofreció ayudarlo en lo que fuera necesario.

 

Redondeo:

Cada quién tiene un juego que se convierte en el “Último Partido”.  ¿Cómo fue el tuyo?

Espero traerles aquí la historia de Mal Brown el jefe policíaco, también es increíble, así como la de otros espartanos de Messina y la relación con su coach Eddie Rake.

 

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